Las decisiones que se toman en 30 segundos y que comprometen el control de infecciones

Los fallos en el control de infecciones rara vez se deben a la falta de conocimientos, sino que se producen en las decisiones tomadas a toda prisa entre un paciente y otro. Estos pequeños momentos generan riesgos ocultos, lagunas en las auditorías y fallos en los flujos de trabajo. Este artículo revela dónde fallan los sistemas y cómo solucionarlos.

Las decisiones que se toman en 30 segundos y que comprometen el control de infecciones

Porque el control de infecciones no falla en los protocolos, sino en los momentos decisivos.

Entra en cualquier hospital y encontrarás protocolos de control de infecciones bien redactados.

Son exhaustivas.
Se basan en datos científicos.
Están aprobadas.

Y, sin embargo, siguen produciéndose observaciones en las auditorías.

No es que el personal no sepa qué hacer.

Pero, dado que en entornos clínicos reales, el control de infecciones se decide en cuestión de 30 segundos.

La realidad de la que nadie habla

La prevención de infecciones no es una simple lista de comprobación.

Se trata de una serie de pequeñas decisiones que se toman bajo presión:

  • Una enfermera coge el equipo de protección individual del pasillo en lugar de la habitación del paciente
  • La sonda se cambia «rápidamente» de un paciente a otro
  • La documentación se pospone para «más adelante»
  • El equipo se traslada de una sala a otra sin que quede claro a quién pertenece

Ninguna de estas situaciones parece constituir una infracción grave.

Pero, en conjunto, generan un riesgo sistémico.

El CDC lleva mucho tiempo insistiendo en que los fallos en el control de infecciones suelen deberse a incumplimientos de los procedimientos durante la atención rutinaria, y no a la falta de conocimientos.

Las decisiones de 30 segundos que más importan

1. «Lo documentaré más tarde».

Se tarda unos segundos en saltarse la documentación y unos minutos (o incluso horas) en volver a elaborarla.

¿Pero en una auditoría?

Si no está documentado, es como si no hubiera pasado.

Precisamente por eso, organismos como la Comisión Conjunta hacen hincapié en la trazabilidad completa y en tiempo real como requisito fundamental de cumplimiento

2. «Esta sonda debería servir».

Cuando aumenta la presión por cumplir los plazos, las suposiciones sustituyen a la verificación.

La cuestión no es la intención, sino la falta de pruebas objetivas.

Los procesos de desinfección validados se basan en parámetros medibles y reproducibles, y no en comprobaciones visuales ni en suposiciones.

Para que los procesos de desinfección sean eficaces , deben estar estandarizados, validados y aplicarse de manera sistemática.

3. «Usaremos lo que tengamos a mano».

Cuando no hay EPI ni material sanitario en el lugar de atención, el personal tiene que improvisar.

Eso no es un problema de formación, es un fallo en el diseño del flujo de trabajo.

4. «Lo limpiaré después del próximo paciente».

Los retrasos parecen inofensivos hasta que se acumulan.

Ahora tienes:

  • estado del dispositivo no claro
  • mayor riesgo de contaminación
  • falta de rendición de cuentas

El uso compartido de equipos se convierte en una de las vías de transmisión más ignoradas.

5. «Ahora mismo estamos muy ocupados».

Este es el más peligroso.

Porque es verdad.

Los entornos con mucho volumen de trabajo obligan a hacer concesiones y, sin sistemas diseñados para garantizar la rapidez y la coherencia, el cumplimiento normativo acaba siendo, en la práctica, algo opcional.

¿Por qué sigue pasando esto?

Los hospitales no tienen un problema de conocimientos.

Tienen un problema sistémico.

La mayoría de los procesos de control de infecciones son:

  • dependiente del tiempo
  • ejecutado manualmente
  • que depende de un comportamiento humano impecable

Y los seres humanos, sobre todo cuando están bajo presión, no actúan de forma perfecta.

¿Qué es lo que realmente lo soluciona?

Esto no se soluciona con más formación.

La solución consiste en eliminar la presión de tener que tomar una decisión en ese mismo momento.

Es decir:

  • Ciclos de desinfección automatizados y validados, en lugar de la variabilidad que supone el proceso manual
  • Verificación objetiva de cada ciclo, en lugar de basarse en suposiciones
  • Trazabilidad inmediata y estructurada, en lugar de una documentación tardía
  • Disponibilidad en el punto de atención, en lugar de cuellos de botella centralizados

Cuando el proceso es:

  • rápido
  • coherente
  • y requiere menos pasos manuales

Esas decisiones que se toman en 30 segundos dejan de ser un riesgo.

El cambio que deben llevar a cabo los hospitales

El control de infecciones no consiste en redactar mejores protocolos.

Se trata de diseñar sistemas en los que:

Lo correcto es siempre lo más fácil.

Porque, en la vida real, el cumplimiento normativo no se rompe durante las auditorías.

Se rompe durante esos 30 segundos entre un paciente y otro.

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Daan Hoek
Cofundador